Ente Unico de Servicios Públicos

Los servicios públicos tienen un desempeño fundamental en el mejoramiento de la calidad de vida de la población, debiendo garantizarse su accesibilidad en condiciones adecuadas a todos y especialmente los que carecen de recursos suficientes.

Los subsidios del ESTADO deben estar determinados y explícitos de manera que el esfuerzo fiscal sea justificado en función social y no como producto de la ineficiencia o la desorganización.

En caso de participación del SECTOR PRIVADO en la prestación de dichos servicios, deben establecerse un eficaz control del ESTADO Y LOS CONSUMIDORES en el cumplimiento de las condiciones contractuales, inversiones comprometidas y precios percibidos para evitar las situaciones de aprovechamiento indebido, especialmente cuando la prestación se realiza en condiciones monopólicas, debiendo existir procesos públicos y participativos previos a su incorporación.[1]

El funcionamiento de EMPRESAS SOCIALES debe ser promovido, tal como cooperativas, entes mixtos, asociaciones de municipios, etc., que permitan que los beneficios económicos obtenidos refuercen el entramado comunitario.

El proyecto “Ente Único de Servicios Públicos” propone el establecimiento de indicadores de calidad en la prestación de los servicios públicos, con un enfoque orientado al logro de resultados; también se consolidarán las capacidades de articulación y coordinación del Ente con los actores involucrados en la prestación de servicios públicos mediante la organización de mesas de trabajo en torno a una problemática prioritaria específica.

Entre 2006 y 2015, los subsidios aumentaron cinco veces como porcentaje del Producto Interno Bruto (PIB). Mientras que en 2006 los subsidios equivalían al 1,4% del producto, en 2015 podrían acercarse al 5%. [2]

En 2015, La Patagonia era la región con el subsidio por habitante más elevado, seguido por el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). Mientras que el subsidio per cápita promediaba los $10.000 en la región patagónica, y los $7.000 en el AMBA, apenas supera los $2.000 en el NOA y el NEA.[3] Más allá de estas diferencias regionales, en el nivel nacional los subsidios benefician más a los hogares de ingresos medios y altos que a los sectores de menores ingresos. Adicionalmente contribuyen a la ineficiencia crónica de las empresas estatales y privadas prestadoras de servicios lo cual impacta directamente en la calidad del servicio.

Los subsidios están en el corazón de los desequilibrios macroeconómicos de la Argentina. La transición a un sector sin subsidios, tal como planteamos desde Impulso Norte, debe llevarse a cabo por un único ente regulador de servicios públicos con un plan de largo plazo expresado de manera publica y sobre todo debe ser transparente.

Es urgente normalizar los marcos regulatorios para mejorar la calidad de los servicios prestados. La presencia de subsidios escasamente condicionados, combinada con un entorno regulatorio insuficiente ha generado incentivos para un notorio deterioro en la calidad del transporte de pasajeros, problemas en el suministro de energía, gas natural y agua potable. Es importante recomponer el marco regulatorio del sector para mejorar el servicio brindado por las empresas prestatarias.[4]

[1] Bases para el crecimiento y el desarrollo social del pueblo correntino 2007-2037. Proyecto Convencional Dr. Carlos Gustavo Rubin.

[2] Buscando la diagonal. Como reducir los subsidios protegiendo a los sectores vulnerables. Lucio Castro, Magdalena Barafini. 2015.

[3] Buscando la diagonal. Como reducir los subsidios protegiendo a los sectores vulnerables. Lucio Castro, Magdalena Barafini. 2015.

[4] El ABC de los subsidios al transporte. Lucio Castro. Paula Szenkman. 2012.